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La Coctelera

Ahora con eso de que todo mundo anda conectado a sus mundos virtuales integrados y desintegrados resulta invasivo aunque aveces deleitante que otro se atreva a mirar tu pantalla, asi de reojo. Es una sensación parecida como cuando el vecino de a lado se asoma a tu ventana y a su vista se expone el tenderete de los trapitos sucios, que algunas veces con proposito e intencion deseamos exponer creando pantalla. Esto pensaba el otro día mientras afanada redactaba un informe al mismo tiempo que leía las confesiones y otros dimes y diretes extracontinentales e insulares. Ahora por un momento no supe distinguir que cosa era más invasiva, si la mirada voyeristica de aquel conocido u otro desconido en mi plano real, o bien, su visita diaria y de cosulta en los portales de facebook. De todas formas el morbo de saber que te veo y que me observas es alucinante.

 

 

Espero, sin esperar es la espera que mata la espera.

Al iniciar noviembre deseaba escribir todos los días un fragmento y un pasaje, lo cierto es que desde que comenzo el mes todos los días re construimos las piezas de un pasado y un presente que busca alternar  y encontrar su futuro. Deseosa estoy de romper el silencio  como cuanto deseosa estoy de sentir tu susurro.

Te espero...

"No quiero que mi único motivo para vivir sea la vida; no quiero que mi único motivo para amar seas tú, necesito dar un rodeo y pasar por el arte, necesito el placer solitario y elaborado del artista para poder estar a gusto con la vida, incluso para poder soportarla"
H. Hesse

No duermo. Sueño. Y entre que habito los sueños alguna veces se me revela mi inconsciente...
Hoy de madrugada soñe con una estampida de cerdos en una calle estrecha, y entonces comprendí que mientras el inocente calla también otorga. Y por ahí me fui, cargando tu pesada mochila de silencios, de gritos ahogados y el rostro cubierto de hormigas del Dali encarcelado que habita el empaste negro de mis pesadillas. Quizás la estampida sirvió para romper la maraña de silencios en tanto y cuanto que aquí me halló escribiendo la crónica de este sueño. Pesadilla que sólo trata de revelar mi sintómatica situación. Soy complice de una condena psicosomática de sueños interrumpidos aveces por el insomnio otras por mi "otredad" arraigada.

Esperanza

30, oct

Te conte que el otro día encontre una esperanza muerta,  y  con un suspiro  pense que  ya llegaria el tiempo de la gestación, ayer por la noche mientras te evocaba con el pensamiento ahi estaba la esperanza, con sus alitas verdes mirandome desde la esquina donde la última vez vi agazapada tu sombra.

Dónde está la esperanza que no acaba  y no acaba de llegar. El reloj marca retraso. Camino descalza. Me detengo. Pienso en todo lo que me apetece...desde un somnifero, hasta rechazar el aroma de la almohada y el recuerdo de  la sombra de tu cuerpo.  Me revuelvo en mis piensos, cierro los ojos y me tallo los ojos repasando encantos que evocan tu cuerpo alado a mi lado. Otra madrugada,  sofocada entre ficciones y realidades. Entre sueños logrados y postergados. Y dudo, caigo, y me levanto...camino  de nuevo tropezando. Hasta llegar al claro donde el viento invita a  vertir mi suerte, mi luna, mis cartas, mis anhelos y mi todo al caldero,  y en el punto  algido de cocción, cuando  la oscuridad se confunde con la luz del alba, las estrellas brillan  y las meigas bailan, yo conjuro y repito: "cuerda que ata lo puro en el corazón que te añora, ata la aurora y da sentido al chocar de la marejada, finalizo el ciclo y comienzo otro".