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La Coctelera

(underconstuction)

Manchando en tinta la sangre de las heridas que no sanan,

silueta de un esbozo que te deja marcado para siempre.

Amor...

Nunca más he de pronunciar el nombre de la espera,
Nunca más ...
En el valle de lágrimas todo es silencio...
silencio amado y despreciado,
antitesis del capricho
que hace víctima a una Luna que escurre
jugo sangre, y bebe su último tinto
antes de aferrarse a
la penumbra de la sombra de un recuerdo.
Con un corazón hérido, mira las palabras suspendidas
de su eternidad, la gravedanza del tiempo,
y el disecado de un abril, le recuerda:
como en tercera persona sólo fue,
espejo fracaso y triunfo de su ser
gota de agua que no conoció el amor,
pero tantas veces robo el nectar de sus labios
y bebio la leche de su cuerpo en arranques
de locura e ilusion en apariencia del amor esperado,
todos polvos enterrados en la oscuridad de una habitación.
Tantas veces, él, distraido lector de sus avidas pasiones,
sin compromiso, pero con ardiente deseo,
quimera inventada.
Y aunque el eco del viento esta noche vuelve a susurrar
el gran amor , el silencio perméa
y es escarnio egoista que teme la vulnerabilidad
de abrir el corazón y atar lo que una vez fue puro.
Con el último claro de noviembre,
con el último llanto que anhelo comprender
tán díficil fue comprender,
tán díficil fue perdonar,
tán dificil fue esperar.
Y, quien rescató la magia, me pregunte al ver brillar
el último destello de mis ojos que cerraron los párpados
víctimas del empaste negro que lo cegó.
Cuanto amor perdido lloró la niña viento,
y, en el cuento , en quebranto se convirtieron la notas
que nunca sonaron en el día de hoy.
Llora la niña viento.

Y ella espero...y en el pasar de un tiempo que  tu no ves marchita quedo su esperanza.

La lluvia  la invita a relajarse,  siente la conversación de la lluvia en el techo, escucha las gotas que bailan, se escurren y resbalan.   Ella mira y se asoma en la ventana. Suspira, añora, respira, llora. Las lagrimas se confunden con la lluvia. Hilera de nubes,  gotas torenciales, ríos de agua, buscando el oceano de tu boca en un día de lluvia. Pronto llegara el sábado. She wants to take the ride,  she doesn't even know where it might leads her. Prepara la mochila, compás, sexante y mapa. Va en busca de la magia perdida, va en busca de lo que quizás nunca se perdio.

En noviembre entonando una cancion de nube Eolia corrio trás el fabricador y una nota le entrego. Desordenado sus cabellos y con el rayo en la luna en la piel, le cogio la mano y caminaron juntos observando las hileras de nubes. Sueños risueños poblaron las notas, y saciaron la sed de la niña que miraba al ocaso y abarcando con su brazos se aferro al cuello de mi fabricador.

Ahora con eso de que todo mundo anda conectado a sus mundos virtuales integrados y desintegrados resulta invasivo aunque aveces deleitante que otro se atreva a mirar tu pantalla, asi de reojo. Es una sensación parecida como cuando el vecino de a lado se asoma a tu ventana y a su vista se expone el tenderete de los trapitos sucios, que algunas veces con proposito e intencion deseamos exponer creando pantalla. Esto pensaba el otro día mientras afanada redactaba un informe al mismo tiempo que leía las confesiones y otros dimes y diretes extracontinentales e insulares. Ahora por un momento no supe distinguir que cosa era más invasiva, si la mirada voyeristica de aquel conocido u otro desconido en mi plano real, o bien, su visita diaria y de cosulta en los portales de facebook. De todas formas el morbo de saber que te veo y que me observas es alucinante.

Espero, sin esperar es la espera que mata la espera.

Al iniciar noviembre deseaba escribir todos los días un fragmento y un pasaje, lo cierto es que desde que comenzo el mes todos los días re construimos las piezas de un pasado y un presente que busca alternar  y encontrar su futuro. Deseosa estoy de romper el silencio  como cuanto deseosa estoy de sentir tu susurro.