Pienso en ti, pero también pienso en tu rostro mañana...y la fiebre y la lanza del pensamiento de mi ayer.
Lei una vez que uno nunca sabe del todo si se gana la confianza de nadie, y menos aún cuando la pierde. Es decir la de alguien que jamás haria protestas de amistad y reproches. Con el tiempo y la razón se aprende a no hacer protestas de amistad y eso del discurso de la desconfianza amistad, enemistad, confianza, queda solo como debacle de la mente. La punta de la lanza resulta invisible a voluntad y mas cuando se duda si lo que se creyo que fue, hubiese existido. Entonces aveces se percibe, se exime y se procura suprimir el recuerdo ante el principio de incertidumbre que da una mente ingenua a ese vestigio que rastrea la misma sombra de la historia de siempre.
Esta noche mi pensamiento hace de tu imagen un jeroglifico indescifrable, un acertijo defragmentado por mis impulsos ganas, al mismo tiempo que piensa para qué tanta zozobra y aceleración de pulso cuando me doy cuenta que algunas veces, sin darte cuenta, es como si desearas avanzar con los desterrados, esos que ya pasaron...y en esos momentos tan mios y de duda me pregunto para que tanto esfuerzo, para qué tanto sueño, para qué...

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