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La Coctelera

Llaves

10, ene

Estaban oxidadas, y eran de distintos tamaños, ella preguntó de dónde
eran, y el respondió que no tenía caso saber...Eran viejas y
pertenecian a otras puertas, algunas que se abrieron hace tiempo, y,
otras pertenecientes a esas cerraduras que cerraron para no ser
abiertas más. Mi mente divagó un instante. Ese día tenía que
devolver la llave, y con que pesar lo hacía. En la curiosidad del ojo
de mi estigma y en cada llave está el misterio, está vez coincidí con
él, al mismo tiempo que la curiosidad de ella me recordó la mía.
Recorde mi ambuleto de luna, ya astillado, y no pude evitar mirar el
reloj de arena que custodiaban dos dragones en la orilla del estante.
En el teclado de la computadora, una daga, un buho, una piedra
amarilla, un escarabajo y finalmente la llave cruz, suspiro de vida de los muertos, por un momento, en el interior de mi reloj arena todo fue calma; el vacio reino, fue entonces cuando tuve el impulso de virar el reloj. No me atreví.

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