Observó el escaparate de mis pensamientos recuerdos. Primero, contempló mis muñecas de trapo, llama la atención la variedad de sus colores y vestimentas y la sucesion de países. Destaca una sentada en su pequeño mecedor porque atrapado entre los barrotes del repaldar yacen los restos de una rosa roja, a la cual sobreviven los petalos marchitos que hoy se desintegran. Un separador de libros en madera tiene grabado mi nombre, al centro una flor repujada en metal se sostiene emblemática. Hay un portaretrato, este sostiene una postal, en ella impresa una pintura de predominates amarillos y azules, un Van Gogh miniatura, representativo de mi predilección impresionista. De frente, una botellita llena de arena blanca que alguien recogio de un lugar a pesar de la prohibición, es la arena de mi tormenta tiempo y su advertencia. Entonces, observó el gotero con esencia olio jazmin, ya no lo acompaña la cajita de té, pero es imposible no pensar el uno sin el otro, asi como no pensar mi impresión ausente, acompañada de la catedral de Milan icono impreso en la copita de cristal, ambos objetos que me recuerdan la fragilidad de mi calendario piedra. A su lado, le acompañanan el alhajero y la triniaca siciliana que apunta en tres direcciones. Cuelga el reloj, que marca las horas en otro continente y lo acompaña el pinocho de madera, su nariz señala el paquete prohibido-son mis cartas- las miro y recuerdo a diez años. Vuelvo a leer las palabras, y constato que no fue una historia creada producto de mi imaginación, las palabras se sostienen, les creo y son representativas de la historia de aquellos días. Pienso en mi actual preocupación y controlo la confusión de mis sentidos. Por un momento creo estar experimentando una sensación desconocida. Abro la botella de arena, revuelvo y soplo arena, abro mi mente y acepto de buen grado la sucesion de eventos que acompañan al futuro. Pienso en el amor. Pienso en mis suspiros deseos. ¿Cuántas formas de amar existen? ¿Cuántos tiempos? Se repiten los circulos, y las coincidencias me sorprenden. Todo está escrito en el calendario piedra.

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