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La Coctelera

Mi cabeza fabrica las palabras, crípticos los pensamientos se niengan hablar y oprimen el pecho hasta sofocar el suspiro. Escucho, el viento, sopla calido, tanto el deseo que subitamente arropa, e invisible se aproxima sutil, sigiloso atrapando mi alma, robando a la sombra esencia apenas enegrece el día. Un tanto vacilante percibo los ojos que interrogan mi desvelo, mi tristeza, es mi corazon que te regala mis ojos y el brillo de extraño encantamiento que no deja de sonreir recibiendo el soplo infusión de vida. Miro la ventana te siento sereno.

La Sombra y Yo

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