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La Coctelera

En la banca de piedra él dormía, mientras Eólia danzaba jugando el rito de decantar la arena para guardar los días entre las horas para siempre y no olvidar.    

-Le he encontrado, es verdad, no es un cuento, escribe notas que te toman y te llevan como el viento.  Me ha agarrado de la mano en el sueño, y  le he dicho despacito y suavecito,“hazme caso”.  

Eólia me sonrió triunfante, y escapó corriendo, ya distante en mi pienso, el tamborileo de la lluvia acompañó su grito como presagio de su pronto despertar.

1 comentario

  1. Norka María Pérez Lozada

    Ya llegué a casa de la operación.

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