Leo mi cuerpo. Por un momento  intento descifrar el infierno medieval que habita tu interior al salir la noche.Temo  la muerte producto de esta epidemia que diezma mi corazón. Infección proveniente de un mal romántico. Ni todo lo que siento y amo merma la intensidad de la infraccion.  Me desangro. Un poema puede ser terapia. Un pensamiento puede hacer la revolución. Quisiera encontrar el antibiótico y quizas el antiseptico  para convalecer con mis brazos amarrados a tu cuello, mientras curo con violeta las heridas de mi alma y tu alma. Dónde encontrar la cura al contagio de este vampirismo que nos obliga comernos aveces con bondad otras con temor?