Tengo en mi baúl cartas, notas, mensajes anotados de pensamientos reprimidos , encriptados y aún guardados, el diario de un viaje, y otras tantas postales que por falta de sellos nunca llegaron y se perdieron en el tiempo inverso de la luna de mi espejo . Cuando abro el baul me pierdo en los lugares encantados de una imagen, donde la piedra se levanta en alto, y veo a lo lejos en el país de las ilusiones el templo que sólo yo conosco,  quimera que me invita a jugar y bailar a mi antojo, y entonar la balada del reflejo de aquella sombra que ya no se anhela nombrar.