A Orion...
Me hubiera gustado exprimir lo que experimenté al probar nuevamente el roce de tus labios, y la caricia de tus manos. Ayer, mi cuerpo bailó al compas de tu movimiento. El deseo en incremento, altos y bajos de los accidentes de los tiempos interpretaron y evocaron nueve deseos y dos supiros en el calendario piedra. Pero, cómo explicar lo que ya no siento aún sabiendote protagonista de mis piensos, cómo expresarte que bajo el antifaz de la Luna ya no se recuerda a quien se amo hoy, ni se amo ayer, porque ya no sabe a quien se ama.

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