A alejandro...

(estabamos en la playa aquel día que regresamos caminando a casa)

Sol...te siento quemar, mientras la brisa levanta los pliegues de mi falda, la arena  se revuelve con mi caminar, hasta que una ola viene a mi encuentro , apenas una mirada y te percibo, antes de zambullirme y hacerme una con mi mar, cantas,  tocas tambores, te concentras y alzando tu mano, fluyes; en ese momento,  mi cabeza solo escucha el murmullo de las olas y su ohm. Entonces, te busco con la mirada quiero que vengas a mi encuentro pero el tukutum ensordece mis piensos. Sirena de mar floto a la deriva en esta espera que desespera, y  de pronto a mi lado estas. La marea arrastra en su resaca y los dos flotamos a la deriva en el mar de mis piensos.