A  alejandro:

En el fluir, en el ritmo, en el movimiento, toda yo;

entregada en la mirada,

te narro las reminiscencias de la niña viento.

Música, poesía, sonrisas, lágrimas

gozo corporal;

así como,  búsqueda de la perfección

que a la vez resulto

ser referente de la muerte y el silencio.

Cuando abiertas las heridas,

conmoción en los sentidos.

Traicionada, despojada, amada, alada,

mientras las notas mías,

los días míos,

los sueños míos,

imprimen insistente  fijación e

invocación, preludio de  melodía sanadora

donde la idea/forma

es sinónimo inmortal

de las almas que desconocen mal

como parte y proceso de dolorosa  iniciación.