Hay momentos en la vida a los que prestamos más atención y otros que pasan desadvertidos hasta que un día nos da por recordar o entramar nuevos sucesos para relacionar. Así tambien hay momentos que expresan, narran y cuentan historias, y un día cuando menos lo pensamos estas son las que se quedan en el subconsciente y en la cabeza de nuestros interlocutores. Supongo que ayer en desesperación y soledad, y con la necesidad de atención, te permitiste inventar y alimentar pensamientos que te llevaron a proponer un consorcio legal a dos. En ese momento tramaste las necesidades te había expresado a forma de desahogo a principio del año frente a la playa, y procediste a emitir sutilmente las sugerencias, trazaste los argumentos y me imagino exploraste la incredulidad de mis pensamientos, a todas estas yo solo pense a costa de qué, optando fuera el lapsus tremens que atribuyó a la ficción que produce un estado alterado. No se sabe a ciencia cierta si a causa de la melancolia, el alcohol o cualquier otra posible sustancia. Como expresarte que ciertamente mis necesidades priman hacia ese Norte pero por otra parte, en vez de oportunidad sería insensatez e incremento a situaciones no deseadas. Si supieras, se necesita más allá de la intención, y otros que a pesar de tan alta estima, frecuencia, empatia, están fuera de lugar como las situaciones reales de nuestras respectivas circunstancias. Ello me recordo que aún quien movido por un supuesto sentimiento, un día sin más, prefirio construir enormes muros. Son estas las que me hacen reir ante la coleccion de "momentums" que no está demás brincar.
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